Como cualquier historia que se precie de tal, esta también tuvo un inicio, un (maravilloso) desarrollo con muchas e importantes enseñanzas, y un (para algunos inesperado) final.
Y así como después de leer una gran historia uno sale transformado, enriquecido y con mayor conocimiento del alma humana, al final de esta aventura yo tampoco soy la misma.
Esta, además, es una historia de amor. De amor a la enseñanza, de amor a una cultura, de amor a la familia, de amor a tantas otras cosas que se podrían enumerar según fueron pasando los años. Pero en definitiva, de amor al ser humano. Y un amor asì nunca se termina, va tomando diferentes formas, se va trans-formando y a veces da la impresión de que algo se terminara. Pero esa es solo la sensaciòn que nuestro limitado y tan poco dinàmico ego puede ofrecernos.
El amor nunca se termina, asì como no es cuantificable ni puede decirse con certeza cuando fue que comenzó. Simplemente es. Y a través de la experiencia humana, del ejercicio del desapego y la ampliación de la conciencia, el amor se eleva, se agranda, se expresa, va ocupando cada vez mas espacio, ya no se contenta con los lìmites del cronograma establecido anualmente ni con las 4 paredes (luminosas sì, y llenas de encanto, pero estrechas). No. Te pide el espacio que le es propio, te pide ser cantado para que màs seres lo escuchen, te pide que encuentres la forma en la que pueda expandirse con màs comodidad, donde pueda manifestarse e
n toda su potencia y esplendor. Te pide fidelidad. Honestidad. Renuncia.

Nuestra relación duró 5 años. Enamorada yo, tanto de su contenido como del contenedor. Su contenido, que obviamente era el mismo que el mio, como en todas las relaciones verdaderas, las que nos sirven de espejos. Hasta que un dìa, todo eso que nos enamoraba, nos entusiasmaba, nos encantaba, nos deslumbraba, nos cargaba de energía…empezó a volverse rutinario, aburrido, vacío, absorbente, confuso, molesto, tedioso…sin propósito. Ese es el momento exacto de una relación en el que sólo quedan dos opciones : hacer un stop, reencontrarse, redefinirse, reenamorarse y quedarse para siempre ó hacer un stop, reencontrarse, redefinirse, despedirse y marchar. Pero hay que decidir, antes de que la llama perezca y nos quedemos sin luz en el camino.
Yo decidí avanzar. Sin más certezas que la voz de mi interior (y la de mi terapeuta).
CONTINUARÁ...